Hemos visto como la implantación de la globalización ha
generado nuevos arreglos económicos, pero también tecnológicos,
redistribuyendo el empleo y las riquezas en relación con estos
cambios; de hecho las redes informacionales, han posibilitado la implantación
de la globalización, desterritorializando y digitalizando las
economías, y han y están produciendo efectos perversos
y alarmantes para la equidad y la justicia distributiva, efectos que
son muy graves para ciertas zonas del planeta, y en mayor medida para
las personas de color, mujeres y del conjunto de los migrantes. El desarrollo
de la nuevas tecnologías no connlleva como insistentemente se
oye una capacidad de desarrollo social positivo. De hecho el progreso
tecnológico nunca ha ido paralelo al progreso social.
En este marco político neoliberal de la globalización,
los brotes de segregación, discriminación, clasismo, racismo,
misoginia, homofobia, lesbofobia, etc encuentran un caldo de cultivo
fundamental para extenderse y perpetuarse. En el cruce de discursos del
imperialismo, el patriarcado y la globalización están surgiendo
nuevas o revitalizadas violencias de clase, de raza y por supuesto
de género, que exigen la construcción de nuevos sujetos
políticos, de nuevas subjetividades, que inevitablemente necesitan
nuevas estructuras sociales y simbólicas. Las prácticas
culturales tienen un papel más importante en las posibilidades
de transformación de lo que podíamos imaginar.
El ciberespacio no existe en abstracto, esta directamente relacionado
con el espacio social, se retroalimentan. Podemos decir que la tecnología
construye el género, la raza y la diferencia de clase. La sociedad
informacional con todos sus relaciones de poder: dominación, expansión,
y segregación responde a lo que Foucault denomino <<biopoder>>,
un poder difuso, descentralizado y desterritorializado, pero a al vez
regulador y omnipresente, que lo controla y regula todo.
Pero la red de internet y las TIC en general pueden construir formas
alternativas de vida, de comunicación y, en último término,
de política. Internet tiene cuatro capas culturales: la
universitaria, la de los hackers, la de las
formas culturales alternativas y la empresarial. Es la de las
formas culturales alternativas donde se creó un espacio en el
terreno del art.ivismo, siendo desde luego la más eficaz la del
art.activismo. Para los hackers, lo importante es la creación
tecnológica; para las comunidades virtuales lo importante es la
aplicación de la tecnología a la inclinación cultural,
política y personal. Ambos frentes combinados pueden y
están produciendo efectos renovadores de acción cultural
y política.
Podemos politizar la práctica del arte, con la intención
de generar un cambio en el orden simbólico, de ahí que
defendamos la necesidad de hacer un uso político de las tecnologías
digitales, una resistencia electrónica. Es fundamental que el
activismo feminista acceda a los aparatos de producción de imágenes
y a las nuevas tecnologías informáticas insistiendo constantemente
en la crítica al propio sistema, desestabilizándolo y subvirtiéndolo.